Por: grace paredes 4to turismo No.29
Para iniciar, me gustaría citar a Ludwing Von Mises: “la corrupción es un mal inherente en todo gobierno que no esta controlado por la opinión publica”.en efecto, la educación y los valores personales de un ser son lo único que nadie te puede quitar, ni siquiera la muerte; por consiguiente cada quien debería hacer una autoevaluacion en cuanto a su ideología se refiere, y si realmente su forma de actuar y pensar son las adecuadas en cuanto a su alrededor, sobre todo, en cuanto a política se refiere. Esto es a lo que el último sencillo del cantautor Juan Luís Guerra hace alusión, la guagua, una proyección de la ignorancia dominicana.
En republica dominicana a través de los tiempos se han visto diferentes tipos de gobiernos, pero todos tienen las mismas características: la corrupción y la intención de querer vernos la cara de tontos. Sin embargo creo que es peor un país mediocre que se ha conformado por tantos años a las mismas promesas utópicas. En este país nadie le da un voto a favor a la colectividad, ni al bien común, por eso es que en los cuatro puntos cardinales que rigen la extensión de nuestra isla, reina el individualismo y el hacer las cosas solo para beneficio propio. Esta es una nación de robots, de personas que fueron programadas para ser y hacer lo que otros deseen, Para ser obreros durante toda nuestra existencia, donde se vende la voz por un pedazo de pan.
En el video de la ultima producción de Juan Luís Guerra, mientras la guagua va en reversa, todos los pasajeros singuen cantando y bailando, y aunque le gritan al conductor que “tire la palanca y enderece” nadie hace absolutamente nada para “hechar pa’ lante”. No importa si gritamos a morir, si nuestras palabras no tienen el peso suficiente, no serán escuchadas. Arturo Graf dice “el saber y la razón hablan, la ignorancia y el error gritan”.
En conclusión, la ignorancia es un mal común en el pueblo dominicano que para ser abolido por completo se debe empezar desde la raíz, la crianza y la educación. Se deben criar y educar a personas autónomas, lideres, con capacidad de discernir entre lo correcto e incorrecto. Debemos dejar de lado nuestros asientos, pararnos y alzar la voz, pero alzarla con el sentido propio de la situación, porque de no hacer esto seguiremos montados en la guagua, proyección de la ignorancia dominicana.
