domingo, 8 de mayo de 2011

El Sillon Verde

Sentada en el gran sillón verde, el cual no le aportaba nada estilo a mi habitación, con un libro entre mis manos hago mis propias conclusiones sobre esté, ''Veronika decide morir'' de Paulo Cohelo, dice la portada, pienso en lo interesante o absurdo que seria despreciar la vida por el solo hecho de pensar que se ha vivido todo.

Sin embargo una brisa fría me saca de mis cavilaciones y en un movimiento torpe me levanto del sillón para cerrar la ventana, y mientras lucho con la cerradura oxidada, las luces de tu carro me enceguecen y corro hacia la cama para pretenderme dormida, y así, evitar otra pelea mas, cuando se que la culpa de tu traición no te deja en paz.

dos minutos después el ruido estruendoso de la puerta me sobresalta, escucho mi nombre retumbar por toda la casa y a ti tropezar con cada cosa en tu camino.
abres la puerta de la habitación, siento como tu penetrante mirada golpea cada poro de mi piel erizando hasta el ultimo centímetro de esta, y aun cuando se que tienes mucho que decir, no lo haces. me invade el pánico.

me volteo para enfrentar tu mirada, mas helada que de costumbre por un segundo creí ver algo de nostalgia en ella, pero ahora que lo pienso creo que solo era lastima.
espere a que reaccionaras para luego ver como bebías de tu botella, pasaste por mi lado reconociendo en ti un perfume que no era el tuyo, mucho menos el mio, tomaste la maleta gris debajo de la cama, la abriste a mis pies y vi como poco a poco la ibas llenando de tu ropa. tomaste de sillón verde la camiseta tuya con la que me encantaba dormir. ya que tenia todo tu olor impregnado.

tomaste la maleta y caminaste hacia la puerta.

-¿a donde vas?- pregunte con un hilo de voz.

te volteaste y me miraste con un gesto en tu rostro que por increíble que me pareciera era una sonrisa, y un sentimiento de avallasante  humillaciónme recorrió de pies a cabeza. abriste la puerta mientras me mirabas y con un simple movimiento de tu mano me sacaste de tu vida.

El Sillon Verde

Sentada en el gran sillón verde, el cual no le aportaba nada estilo a mi habitación, con un libro entre mis manos hago mis propias conclusiones sobre esté, ''Veronika decide morir'' de Paulo Cohelo, dice la portada, pienso en lo interesante o absurdo que seria despreciar la vida por el solo hecho de pensar que se ha vivido todo.

Sin embargo una brisa fría me saca de mis cavilaciones y en un movimiento torpe me levanto del sillón para cerrar la ventana, y mientras lucho con la cerradura oxidada, las luces de tu carro me enceguecen y corro hacia la cama para pretenderme dormida, y así, evitar otra pelea mas, cuando se que la culpa de tu traición no te deja en paz.

dos minutos después el ruido estruendoso de la puerta me sobresalta, escucho mi nombre retumbar por toda la casa y a ti tropezar con cada cosa en tu camino.
abres la puerta de la habitación, siento como tu penetrante mirada golpea cada poro de mi piel erizando hasta el ultimo centímetro de esta, y aun cuando se que tienes mucho que decir, no lo haces. me invade el pánico.

me volteo para enfrentar tu mirada, mas helada que de costumbre por un segundo creí ver algo de nostalgia en ella, pero ahora que lo pienso creo que solo era lastima.
espere a que reaccionaras para luego ver como bebías de tu botella, pasaste por mi lado reconociendo en ti un perfume que no era el tuyo, mucho menos el mio, tomaste la maleta gris debajo de la cama, la abriste a mis pies y vi como poco a poco la ibas llenando de tu ropa. tomaste de sillón verde la camiseta tuya con la que me encantaba dormir. ya que tenia todo tu olor impregnado.

tomaste la maleta y caminaste hacia la puerta.

-¿a donde vas?- pregunte con un hilo de voz.

te volteaste y me miraste con un gesto en tu rostro que por increíble que me pareciera era una sonrisa, y un sentimiento de avallasante  humillaciónme recorrió de pies a cabeza. abriste la puerta mientras me mirabas y con un simple movimiento de tu mano me sacaste de tu vida.

Retrovisor

Te recordare como aquello que un día ame
te recordare como eso que me complemento,
luego romperé este retrovisor.
porque aunque estés aquí como este papel y esta carta
no tengo ganas de engañarme a mi misma diciendo que te quiero.

Espero que algún día sepas lo mucho que te ame
y cuando mires por tu retrovisor veas lo feliz que me hiciste
y sobretodo el daño que no quisiste, supuestamente, hacerme sentir
para que no cometas el mismo error con la persona a quien amas
esa que yo nunca fui.

Me alegra decirte que en mi vida solo hay felicidad
ojala y nunca mires atrás y quieras regresar
porque como te dije un día ya no hay marcha atrás
por eso arranca tu retrovisor y no mires atrás.

Caminando en la luna

Mi fiel amiga, mi fiel amante
siempre conmigo aunque este distante
rescatandome de la amargura cuando tu luz de luna ilumina mi camino.
y aunque hoy día no le encuentre sentido
eres lo único que me llena, lo único que me espera, lo único que me alienta
lo que me llena de fuerzas para seguir mi camino
junto a ti, mi fiel destino, siempre estaré hasta que muera.

Paz

Papel blanco, como mi mente, vació, como mi espíritu y triste como mi soledad,
porque aunque estoy contigo me siento sola y cuando estoy contigo tu presencia no me llena,
porque la mía te atraviesa, te destila y te acongoja, tu mirada mi dolor refleja y no puedo sentirme mas que sola.
y si busco en mis recuerdos tu presencia solo encuentro la mía que te imita
queriendo ser lo que tu no eras, llenándome de besos y caricias
diciéndome al oído que me amas, sabiendo a ciencia cierta que es mentira.
pensar que por amarte me has querido sabiendo yo muy bien que no lo has hecho
es querer regalarle a tu recuerdo la paz que jamas tuve contigo.