Sentada en el gran sillón verde, el cual no le aportaba nada estilo a mi habitación, con un libro entre mis manos hago mis propias conclusiones sobre esté, ''Veronika decide morir'' de Paulo Cohelo, dice la portada, pienso en lo interesante o absurdo que seria despreciar la vida por el solo hecho de pensar que se ha vivido todo.
Sin embargo una brisa fría me saca de mis cavilaciones y en un movimiento torpe me levanto del sillón para cerrar la ventana, y mientras lucho con la cerradura oxidada, las luces de tu carro me enceguecen y corro hacia la cama para pretenderme dormida, y así, evitar otra pelea mas, cuando se que la culpa de tu traición no te deja en paz.
dos minutos después el ruido estruendoso de la puerta me sobresalta, escucho mi nombre retumbar por toda la casa y a ti tropezar con cada cosa en tu camino.
abres la puerta de la habitación, siento como tu penetrante mirada golpea cada poro de mi piel erizando hasta el ultimo centímetro de esta, y aun cuando se que tienes mucho que decir, no lo haces. me invade el pánico.
me volteo para enfrentar tu mirada, mas helada que de costumbre por un segundo creí ver algo de nostalgia en ella, pero ahora que lo pienso creo que solo era lastima.
espere a que reaccionaras para luego ver como bebías de tu botella, pasaste por mi lado reconociendo en ti un perfume que no era el tuyo, mucho menos el mio, tomaste la maleta gris debajo de la cama, la abriste a mis pies y vi como poco a poco la ibas llenando de tu ropa. tomaste de sillón verde la camiseta tuya con la que me encantaba dormir. ya que tenia todo tu olor impregnado.
tomaste la maleta y caminaste hacia la puerta.
-¿a donde vas?- pregunte con un hilo de voz.
te volteaste y me miraste con un gesto en tu rostro que por increíble que me pareciera era una sonrisa, y un sentimiento de avallasante humillaciónme recorrió de pies a cabeza. abriste la puerta mientras me mirabas y con un simple movimiento de tu mano me sacaste de tu vida.
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