Se acabo la calle y se acabo la fiesta,
se acabaron los lapsos de promiscuidad y de cosas inciertas,
se cerraron las puertas de lo que algún día llamamos libertad,
para dar paso a la realidad que me llevo contigo y que hoy es el destino del cual me quiero aferrar.
Y dándome así cuenta que la libertad lleva tu nombre tatuado entre las alas,
y que mi bienestar se esconde en tus ojos de verde mirar,
supe que mi destino se perdió en tus huellas que caminan hacia la felicidad.
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